La inteligencia artificial abre una nueva esperanza para retrasar el Alzheimer

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Un equipo de la UNAM participará en un ensayo internacional que combinará ejercicio físico, suplementos alimenticios, biomarcadores e inteligencia artificial para buscar nuevas formas de retrasar la progresión del Alzheimer. El proyecto podría representar un avance importante frente a una enfermedad que afecta a cerca de 1.5 millones de personas en México.

Fernando Castillo

El Alzheimer en México se perfila como uno de los principales desafíos para el sistema de salud durante las próximas décadas. Aunque todavía no existe una cura definitiva, la investigación científica avanza hacia estrategias que buscan retrasar el deterioro cognitivo y preservar la calidad de vida durante más tiempo. En ese contexto, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participarán en un ensayo clínico internacional que combinará ejercicio físico, suplementación nutricional, biomarcadores e inteligencia artificial para evaluar nuevas alternativas terapéuticas dirigidas a personas que se encuentran en las primeras etapas de la enfermedad.

Desde la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, el Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas (LINEN) coordinará la participación mexicana en este proyecto, encabezado por el investigador Luis Oskar Soto Rojas. La iniciativa cuenta con el respaldo de la Alzheimer’s Association y reunirá a diversas instituciones nacionales especializadas en enfermedades neurodegenerativas.

Más allá de evaluar nuevos tratamientos, los científicos buscan comprender con mayor precisión cómo responde el cerebro ante diferentes intervenciones. Para lograrlo recurrirán a herramientas de última generación capaces de analizar grandes volúmenes de información clínica y biológica, con el propósito de desarrollar terapias cada vez más personalizadas.

El Alzheimer en México crecerá con el envejecimiento de la población

Las proyecciones son preocupantes. De acuerdo con datos difundidos por la UNAM, actualmente alrededor de 1.5 millones de personas viven con Alzheimer en México y, si continúa la tendencia demográfica, la cifra podría triplicarse hacia 2050 debido al envejecimiento de la población.

Considerada la causa más frecuente de demencia, esta enfermedad deteriora de manera progresiva la memoria, el lenguaje, la orientación y otras funciones indispensables para la vida cotidiana. Conforme avanza, aumenta también la dependencia de familiares y cuidadores, así como los costos asociados a su atención.

A escala internacional, la Alzheimer’s Association advierte que el impacto económico y social de las demencias seguirá creciendo durante las próximas décadas. De ahí que el diagnóstico oportuno y el desarrollo de estrategias para retrasar la progresión del padecimiento se hayan convertido en prioridades para la investigación médica.

Un estudio con enfoque integral

Hasta 2029 se desarrollará este ensayo multicéntrico, una investigación que comenzará con la aprobación de los comités de ética y posteriormente reclutará entre 100 y 120 personas con Alzheimer en etapa temprana para evaluar diferentes intervenciones farmacológicas y no farmacológicas.

En este esfuerzo colaborarán el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el Instituto Nacional de Geriatría, el Instituto Nacional de Psiquiatría «Ramón de la Fuente Muñiz», el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición «Salvador Zubirán» y el Hospital Infantil de México «Federico Gómez».

Entre las estrategias que serán evaluadas destaca el ejercicio físico como parte del tratamiento integral. Diversas investigaciones han demostrado que la actividad corporal contribuye a disminuir procesos inflamatorios, reducir el estrés oxidativo y favorecer la liberación de mioquinas, sustancias que benefician la salud cerebral y el estado de ánimo.

Creatina e inteligencia artificial fortalecen la investigación

También será analizado el uso de creatina monohidratada, un suplemento ampliamente conocido por sus beneficios sobre la masa muscular, pero cuyo potencial neuroprotector ha despertado un creciente interés científico. Los investigadores intentarán determinar si puede contribuir a preservar funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje.

Como eje transversal del proyecto, la inteligencia artificial permitirá analizar imágenes obtenidas mediante resonancia magnética, estudios genéticos y biomarcadores presentes en la sangre. Gracias a estos algoritmos, los especialistas esperan identificar patrones que faciliten diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados.

De manera paralela, el equipo estudiará biomarcadores genéticos como la variante APOE ε4, considerada uno de los principales factores hereditarios asociados con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. Su identificación temprana podría favorecer intervenciones más oportunas.

La prevención continúa siendo fundamental

Mientras la ciencia desarrolla nuevas alternativas, los especialistas insisten en que adoptar hábitos saludables sigue siendo una de las mejores herramientas para proteger la salud cerebral.

Mantener una rutina de ejercicio, controlar enfermedades como la diabetes y la hipertensión, seguir una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente y estimular la memoria mediante la lectura, los juegos mentales o el aprendizaje constante son acciones que pueden ayudar a disminuir el riesgo de deterioro cognitivo.

Con investigaciones como la que lidera la UNAM, el futuro del tratamiento del Alzheimer apunta hacia un modelo integral que combine medicamentos, cambios en el estilo de vida, suplementos nutricionales e inteligencia artificial para retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de millones de personas.

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