Polifarmacia en adultos mayores: riesgos de tomar muchos medicamentos después de los 60
Desde la Experiencia
La polifarmacia es uno de los síndromes más comunes en adultos mayores. Más allá del número de medicamentos, el verdadero riesgo está en su combinación, el automanejo y el abandono del tratamiento.

Enrique Chao Barona
Polifarmacia en adultos mayores es una realidad cada vez más frecuente en personas mayores de 60 años. Con el paso del tiempo, las recetas médicas se vuelven más largas, los tratamientos más complejos y el consumo de medicamentos se vuelve parte de la rutina diaria. Lo que muchos consideran normal puede representar un riesgo importante si no se lleva un control adecuado. El periodista Enrique Chao lo describe con ironía y honestidad al reconocer que su lista de medicamentos creció con los años, una experiencia que comparten millones de adultos mayores.
¿Qué es la polifarmacia en adultos mayores?
La polifarmacia en adultos mayores se refiere al uso simultáneo de varios medicamentos, generalmente cinco o más. Esta situación es común debido a la presencia de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, artritis o problemas cardiovasculares. A medida que aumenta la esperanza de vida, también lo hace la necesidad de tratamientos prolongados, lo que incrementa el número de fármacos consumidos diariamente.
Sin embargo, el problema no es solo la cantidad, sino la interacción entre medicamentos. Cuando varios fármacos se combinan, pueden potenciar sus efectos, anularse entre sí o provocar reacciones adversas que afectan la salud del paciente.
Riesgos de la polifarmacia en adultos mayores
Uno de los principales riesgos es la interacción de medicamentos. Muchas personas no informan a su médico todo lo que consumen, incluyendo suplementos, remedios naturales o medicamentos de venta libre. Esta falta de información puede generar combinaciones peligrosas.
Algunos especialistas incluso optan por reducir el número de medicamentos en lugar de aumentar la prescripción, ya que varios síntomas pueden ser consecuencia directa de estas interacciones.
Polifarmacia en adultos mayores y automedicación
La automedicación es una práctica extendida en México. Analgésicos, antiinflamatorios y antigripales están disponibles sin receta, lo que facilita su consumo sin supervisión médica. En adultos mayores, esta práctica aumenta significativamente los riesgos de la polifarmacia en adultos mayores.
Además, muchas personas recurren a tratamientos alternativos como la herbolaria o la homeopatía, sin considerar que también pueden interactuar con medicamentos prescritos.
Falta de apego al tratamiento
Otro problema importante es el incumplimiento del tratamiento. Muchas personas dejan de tomar sus medicamentos cuando se sienten mejor, olvidan dosis o suspenden el tratamiento por su costo o efectos secundarios.
Sin embargo, esta decisión puede revertir avances y agravar la enfermedad. Estudios han demostrado que hasta el 50% de los pacientes no siguen correctamente sus tratamientos médicos, lo que compromete su recuperación.
Polifarmacia en adultos mayores y enfermedades crónicas
El aumento en la esperanza de vida ha permitido que las personas vivan más años, pero también ha incrementado la presencia de enfermedades crónicas. Esto implica un mayor consumo de medicamentos.
La polifarmacia en adultos mayores no siempre es negativa, pero sí requiere supervisión médica constante. Un tratamiento bien controlado puede mejorar la calidad de vida, mientras que uno mal gestionado puede generar complicaciones innecesarias.
Cómo reducir los riesgos
Para evitar problemas asociados a la polifarmacia en adultos mayores, es recomendable informar siempre al médico sobre todos los medicamentos que se consumen, evitar la automedicación, no suspender tratamientos sin indicación médica, llevar un registro de los fármacos y acudir a revisiones periódicas.
También es importante mantener una comunicación constante con el médico, resolver dudas sobre los tratamientos y no confiar únicamente en información obtenida en internet.
Reflexión final
La polifarmacia en adultos mayores es, en muchos casos, una consecuencia natural del envejecimiento. Sin embargo, su manejo adecuado puede marcar la diferencia entre una buena calidad de vida y complicaciones evitables. Más que evitar los medicamentos, el objetivo debe ser utilizarlos de manera responsable, informada y bajo supervisión médica.

